Statement

El proyecto Callo de Fractura, parte de la investigación de diversos hechos violentos, y la aproximación a diversas víctimas de estos sucesos históricos sin precedentes en México. Aunque dedico mucho tiempo a la investigación de los muertos y desaparecidos en mi país, mis piezas, más que narrar eventos puntuales, buscan mostrar las cicatrices emocionales de sus sobrevivientes (torturados, secuestrados o madres de desaparecidos) y la exaltación de estos sucesos a través de ejercicios en el terreno del arte.

De ahí el nombre Callo de Fractura, como una analogía entre las cicatrices emocionales de estas víctimas y la callosidad protectora que se forma alrededor de los huesos cuando comienzan a soldar.

Como mexicano, habitante de una de las zonas más peligrosas del país (Tamaulipas y Nuevo León) y víctima de varios episodios violentos, me cuesta mucho trabajo que mi obra no tome una posición política e ideológica, y aunque no considero que el arte por sí mismo pueda ser un factor de cambio a nivel político/social, creo firmemente en la obra de arte como factor empático hacia las víctimas y creadora de un impacto estético que pueda sembrar una idea que movilice algo en el espectador.

Desde el respeto y una distancia prudente, mi trabajo busca dignificar la memoria de los que ya no están, haciendo visible las cicatrices emocionales de los que se quedaron.